domingo, 1 de mayo de 2011

No existe bicho…

portada-una-pindo

… mejor orientado que la hormiga; por eso, después de caminar un rato sin saber adónde ir, la hormiga se dió cuenta de que estaba perdida…”

Este es solo el inicio de uno de los libro favoritos de Josefina. Lo pide todas las noches antes de irse a su cama y es el que marca el final del día. Al terminar el libro ella misma pide que la lleve a su cama.

martes, 22 de marzo de 2011

La era de las limitaciones

Acá es cuando uno se empieza a tranformar en un padre botón. Me acabo de dar cuenta.

Hasta ahora la vida de Josefina se reducía a hacer lo que quería y cuando lo quería, pero con el inicio de la dejada de pañales arranca una nueva etapa.

Si trato de abstraerme a su mundo pienso que su razonamiento sería: “Si toda la vida usé pañales, yo me cagaba, el me cambiaba y vivíamos lo nmas bien. Por qué cambiar ahora?”. Y claro, lo mismo le pasa a cualquier persona que le mueven el ‘status-quo’.

Y para peor, esto no tiene pinta de mejorar… porque empezamos con los pañales durante el día, después va a ser la noche, entre medio el chupete, mas adelante la mamadera… en fin, esta es la etapa en la que uno se empieza a sentir odiado, y no puede dejar de recordar (o no debería) lo que uno pensaba cuando de chico le pasaban estas cosas: “Tengo algo que me gusta y papá me lo saca”, como para no odiarme.

Pero por suerte también se empiezan a entender otras cosas (siempre hablando de uno como padre). Josefina había empezado en la etapa de eliminar los pañales del día; en pedir para ir al baño, incluso compramos un video para que mirara, la incentivamos con caramelos, y la verdad es que la teoría la tenía clarita.

Ella miraba el video, cantaba las canciones y repetía que hay que avisar antes de hacer pichí. Incluso repetía esto mientras se hacía pichí parada en el living de casa.

Nosotros, tratando de entender la situación y siguiendo los consejos del video, le decíamos que no pasaba nada si se escapaba el pichí, pero que se acordara que había que avisar. Entonces ella decía “se me escapó un poquito” mientras hacía en lugares donde no debía.

En determinado punto esta situación me sobrepasó y decidí cambiar la estrategia (después de 2 semanas). La rezongué cuando no avisó, le dije que era muy feo lo que estaba haciendo y que no me hacía ninguna gracia. Incluso llegó a haber una palmada cuando yo la rezongaba y ella pensaba que era divertido. En ningún lado habíamos leido y/o aprendido que eso podía ayudar en algo, si no que todo lo contrario, pero me pareció que Josefina ya entendía lo que nosotros queríamos y seguía la gracia a propósito.

El resultado (para mi sorpresa) fué muy bueno. Después de un par de rezongos ella empezó a pedir siempre para ir al baño y nunca mas volvió a hacerse en la ropa. Obviamente cada vez que lo hacía era todo festejo, cantos, bailes  y felicitaciones.

Asique ahí lo tienen. No soy ni psicólogo, ni pediatra, ni educador ni nada por el estilo; pero puedo jactarme que mi método “ayudó” (por mas que ella no lo vea así) a mi hija a aprender a ir al baño y no hacerse mas en la ropa.

Obviamente también puede haber sido pura casualidad, pero yo prefiero pensar que no.

jueves, 17 de febrero de 2011

El pichí, la caca y los dientes

Hace un tiempo empezamos con Josefina el entrenamiento  para dejar los pañales y este no ha sido nada fácil.

Hace unos meses (ver post) ella empezó a decirnos que quería ir a la pelela y cuando la llevábamos hacía pichí, pero como todavía estaba frio, no empezamos el entrenamiento formal. Ahora veo que en aquel momento debimos haber aprovechado la situación motivada obviamente por algún compañero del jardín que estaba pasando por eso.

Cuando arrancamos no estaba muy convencida. Incluso lloraba cuando la sentábamos en la pelela, hasta que a Vivi se le ocurrió ofrecerle un caramelo por haber hecho pichí en la pelela. A partir de ese momento, si bien no pedía para ir al baño, dejó de llorar cuando la llevábamos e inmediatamente de hacer pichí (o caca) reclamaba su caramelo.

En determinado momento se dió cuenta del potencial que tenía en sus manos y rápidamente hizo la traducción “quiero pichí” = “me dan caramelos”. Así fué como ni bien terminaba el caramelo que le dábamos por haber hecho pichí en la pelela inmediatamente nos pedía para ir a la pelela de nuevo.

Esa etapa ya fué superada y hace caca y pichí directamente en el water (a pedido estricto de ella), pero no hemos logrado que pida para ir al baño. Compramos un video (¡Chau Pañales!) que con canciones y una historia similar a la que estamos pasando se supone que la ayuda. A ella le encanta ese video, canta y baila las canciones pero el mensaje “subliminal” parece que no le llega… o lo bloquea directamente.

Asique bueno, seguiremos probando con los premios como caramelos, alfajores o lo que haga falta. Al final del proceso lo que hoy gasto en pañales voy a tener que gastarlo en dentista :)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Que hacer para que duerma…

Hace ya bastante que Josefina duerme lo mas bien en su cama, en su cuarto y toda la noche. Pero esto obviamente no fué siempre así. Hace poco tiempo recibí via facebook el siguiente video.

Cuando lo ví me hizo mucha gracia, y también sentí simpatía por el padre que quiere hacer lo que sea con tal de tener un momento de paz. Pero recuerdo que puse como comentario del video “por suerte a esto no llegué”, y si bien no llegué a esa exacta posición Vivi me hizo acordar de las cosas que hacíamos para que se durmiera y esto del video no debía asombrarnos tanto.

Recuerdo cuando empezó a dormir en su cuarto que la acostaba pero si me iba del cuarto se ponía a llorar, entonces me quedaba como arreglando cosas, ella me veía que andaba en la vuelta y escuchaba mis movimientos (una colcha cubría los barrotes de la cuna) hasta que en determinado momento me iba del cuarto y ella no se daba cuenta.

Si se daba cuenta, yo volvía a entrar y le decía que no me había ido, que estaba en el cuarto y que se quedara tranquila.

En otro momento me quedaba sentado al lado de la cama, de vez en cuando ella se paraba y se agarraba de los barrotes para ver si yo estaba, y como me veía se volvía a acostar. Eso lo hacía un rato hasta no se paraba mas y ahí yo salí del cuarto en cuatro patas, para no pararme y que me viera, y haciendo un silencio absoluto. Para colmo las tablas del parquet están medio flojas y hay algunas que hacen ruido, entonces para salir inadvertido había que conocer cuales eran las tablas delatoras y tratar de esquivarlas (todo en cuatro patas) hasta lograr salir del cuarto. Si llegaba a pisar una de estas tablas, el proceso arrancaba desde el principio. (era como escapar por un campo minado)

En definitiva, no, no llegué a meterme en la cuna para que Josefina no llorara mas… pero anduve muy cerca. Hay gente que te pregunta, “y por qué no la dejas llorar y listo?” porque uno en ese momento quiere PAZ; ya sea para acostarse, mirar la tele, poder hablar con su pareja… quiere paz para uno, y con tal de obtenerla hace cualquier cosa.

Mi solidaridad con el señor del video.

lunes, 27 de setiembre de 2010

Jose la exploradora

El Viernes pasado pasamos con vivi el peor susto de nuestra vida. Estábamos en la casa de La Barra de los abuelos de Josefina, recién habíamos terminado de almorzar, yo estaba tirado en un sofá leyendo un libro, Vivi fregando (si, mal yo) y Jose jugando con un vecino. Jose con su amigo (Paco) estaban yendo del frente al fondo juntando flores y dem ás cuando en determinado momento dejé de escucharlos (sabía que estaban en el frente). en ese momento pensé en ir a ver en qué andaban pero pensé “no voy a ser tan perseguido de pararme ni bien dejo de escucharlos” por eso seguí en el sofá esperando volver a escucharlos al ratito cuando Vivi salió a ver a donde estaban.

No los encontraba, y obviamente salté del sofá a buscarlos… Le grité al vecino si estaba ahí y efectivamente estaba en su casa… le pregunté “está Jose contigo?” y me dijo que no… (mientras escribo esto me acuerdo y me dá dolor de estómago). Fué muy fea esa sensación… sentí que se me paraban los pelos, el corazón se me aceleró y empezamos con Vivi a grutarle a Jose llamándola… fuimos al fondo de la casa y nada, en frente tampoco, miramos a las casas de los costados y nada. Todo esto llamándola fuerte y no sentíamos que ella nos contestara… salió Vivi a buscarla y yo entré a ver abajo de las camas u otro lado de la casa… nada. Salí corriendo a dar la vuelta a la manzana y al fondo de la manzana (en el lado opuesto) a la casa, me encuentro con Vivi que había salido por el otro lado, y nada… la desesperación subía (más aún). Josefina tiene 2 años y medio y no es de salir a la calle o irse caminando.

Inmediatamente Vivi llamó al 911 y unos vecinos que nos escuchaban salieron a ayudarnos… éramos muchos gritando y llamándola y no se sentía nada… (el corazón me va a mil).

Llegó la policía, yo agarré el auto y empcé a recorrer el barrio, llamándola casi sin poder ver, es como que uno quiere acaparar todo con la vista a la vez (lo cercano y lo lejano) y se hace casi imposible enfocar… me recorrí buena parte del barrio en el auto, unos vecinos cruzaron al monte de enfrente, la policía fué hasta la estación de UTE, yo había ido en el auto hasta donde habíamos ido caminando el día anterior… y nada.

Josefina es super miedosa de los perros, y ese barrio estaba lleno de perros, era muy dificil que se hubiese ido y no se hubiese encontrado con uno, lo cual la asustaría y la haría llorar, pero no la sentíamos por ningun lado. A todo esto Vivi seguía llamando gente para que nos ayudara a buscarla y yo avisaba en todo el barrio… mucha gente salió en autos, motos y caminando (corriendo) en su búsqueda pero Jose seguí sin aparecer…

Es muy dificil describir las cosas que se le pasan a uno por la cabeza… uno intenta tranquilizarse y pensar en frio para buscarla en lugares “razonables” pero la cabeza va a mil por hora y se hace dificil incluso escuchar…

Estaba yo en el auto como a 5 cuadras, había salido a ver si me la encontraba en algún auto o algo, cuando me llamama Vivi… la habían encontrado! (y estaba bien)

Fué como que me vino el alma al cuerpo…

(esperen que tengo que respirar y tranquilizarme)

Obviamente no sabemos bien lo que pasó… pero entre cuentos de vecinos y algunas cosas que asumimos calculamos que salió atrás de Paco, se perdió de este y siguió caminando, luego posiblemente se asustó de algunos perros y siguió caminando sin saber vovler, siguiendo hasta el final de la calle donde se metió en una casa que fueron quienes la encontraron, y salieron con ella para atrás a ver de donde venía esa niña.

Ella no estaba asustada ni nada cuando nosotros la encontramos, asique para ella ella no fué mas que un paseo o una “exploración” dado que ahora su abuelo materno le puso Dora La Exploradora.

JoseLa foto de muestra todo lo que caminó ella, (en amarillo) pero no se aprecia que ahí hay una subida (y posterior bajada) por lo que desde la casa no se vé mas allá de una cuadra… en total fueron 310 metros que caminó y más de media hora (35 mins) para nosotros del peor cagaso de nuestras vidas… por suerte, solo una anécdota y la rzón de una buena paliza que le voy a dar el día que cumpla 4 porque ahora no va a entender nada :)